sábado, 10 de julio de 2010

No faltaba más

Que correr bajo las inundaciones del campo
cuando se llenan de grillos los ojos
y las armaduras del venado
se vuelven canción
y se corre bajo el son de un sol de soledad en el desierto
abandonado como las grietas del cielo en tus cabellos
y de los cortes en las huertas de tu piel

cuando huele el desastre de un día
se huelen las lágrimas de los arrebatados
los sinfín de todo el entorno
vacio,
decapitado por la naturaleza

naturaleza pensante
de la vie inhumaine
que nos rodea
creada por nosotros

correr, no basta
oler el sabor del desgraciado
duele

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