miércoles, 1 de agosto de 2012

LA LLANTERA-VULKANIZADORA-DESPONCHADORA

Al salir de mi casa por la mañana descubro que el aire comprimido, de tanto estar presionado ha querido salir a dar una vuelta fuera de mi neumático. Como tengo la fortuna de vivir cerca de una Vulka prosigo entonces lentamente a ese lugar donde las llantas son una colección desde la más pequeña hasta la exageradamente grande y no se diga el aceite que reina en las paredes y piso y ropa de los ahí trabajadores. No hay necesidad de decir nada, los trabajadores se dirigen a mi camioneta y desmontan la llanta utilizando un gato que en segundos levanta el vehículo, un desatornillador a presión remueve los tornillos. Con una manguera de aire presionado se infla el neumático para luego introducirlo en una pileta de agua. Una pileta de agua con notables años de antigüedad (ver foto) por la simple razón de su acabado al natural, concreto pulido más que nada por los rebotes de llantas y golpes de la naturaleza. El agua en su interior no más limpia que la de alguna fuente en Italia, aunque esta no potable. El aceite en el agua formando obras de arte en cada movimiento. El agua y el aceite sin jamás fundirse. ¿Acaso pensarían en esto en el diseño original de esta pileta? Introducen el neumático bajo el agua de la pileta para ver si aparecen burbujas en el agua, así marcando los puntos clave de la razón por la cual el aire ha salido a dar un paseo por las nubes. Mientras esta el neumático dentro de esta reliquia, marcan con un gis blanco los puntos clave de donde salieron las burbujas. Descubren que la causa ha sido un clavo de tamaño relativamente pequeño (recuerden el dicho; que el pequeño causa más daño al grande) he aquí comprobado el efecto. Inicia entonces mi asombro, se deja libre nuevamente el aire del neumático. El trabajador toma un descanso mientras el encargado toma una botella de plástico (galón) que ha sido cortado para servir como recipiente de riego, algo parecido a una garrafa para regar las plantas; inicia regando el área tomando el agua de la pileta y esparciéndola por todo el piso del local. El neumático ya sin aire, entonces es golpeado con una especie de gancho/anzuela para despegarlo del rin (aro, montura) excepcional puntería del trabajador, asombroso el tino con el cual golpea la parte que junta el neumático con el rin. Jamás pudiese haber pensado en un tino tan exacto, mientras tanto yo casi a punto de estallar y reclamar que pudiese haber dañado mi neumático. Pero me quedo callado, ya que es exacta la maniobra. Uff! Desmontado ya el rin, llevan la parte del caucho (el plástico) vulcanizado a otra montadura donde lo doblan para poder expulsar el clavo y donde es cepillado con un pulidor redondo para rebajar un poco el caucho y poder sellar el hoyo provocado por el clavo. Entre tanto, el encargado para de regar el patio y ahora prosigue a volver a llenar la pileta introduciendo una manguera y dejándola correr de una altura considerable, nunca introducida al fondo como muchos haríamos por mas fácil. Tomando la forma de una fuente el agua inicia su rebote y el aceite sigue su rechazo. Se prepara un parche que luego es puesto en el hoyo para cubrirlo y es adherido con un adhesivo algo fuerte, luego es presionado con una especie de horquilla y dejado ahí por diez minutos. Mientras tanto no falta el visitante regular que llega con sus conversaciones mañaneras, anécdotas graciosas, en algún momento paso de lado esas voces para iniciar este escrito. Después del tiempo predeterminado, el chico que ha estado trabajando en mi llanta , se levanta, quita la horquilla, se asegura de que el parche haya quedado bien sellado, tomando agua nuevamente de la pileta y frotándola con sus manos para sentir se haya adherido (eso sí que es tacto). Se reinstala el caucho al rin. El aire regresa a presionarse dentro del neumático. Se vuelve a montar mi llanta, me vuelvo con el encargado para pagar el servicio proporcionado. El tipo que llego a contar sus historias sigue con ellas, ahora con tonos más elevados y de alguna manera simplemente evado su mirada. ¡Como diciendo no me importan tus anécdotas, yo tengo ahora la mía! Al marcharme los trabajadores ahí quedan solos, volteo por el retrovisor de mi puerta y veo por última vez esa pileta y pienso; ¿Qué harían sin ella?