es mejor dejar el veneno de las fresas deshidratadas en el cajón a lado del sofá
y las cicatrices en el espejo sin fondo
y las tristes fotos en un salón de baile
jamás se confrontarán las llagas del ayer
o se compran luces estelares para adornar el sur de tu frente
cuando caen gotas
y empapas el lado oscuro de tu sufrimiento
es mejor esparcir el ímpetu de tu desdén entre la banqueta y la bajada del camión
que regocijarte entre las espadas frías
y las hojas llenas de vida
también es desgraciado el que se deja llevar
como el que no se lleva,
controlar el sentir de tu garganta
con un vaso de agua
inunda tu voz
momentáneamente
existes cuando te ven pasar por la calle
mueres cuando te llevan por la calle
y revives
cuando se abren tus ojos por la mañana
con olor a morado y color a sudor
si llegas con las manos vacías
has ganado la batalla
que cuando llegas con tanto y lo dejas en nada
quedarte bajo las sabanas,
no solo acompaña tu pensar, o tu ser o tus ojos, o tu nariz
acompañas al sonido de las voces
que lloran por la misma ausencia
ya no se rema cuando lleva corriente el rio
remas cuando la lluvia inunda tu cuerpo
bajo las tardes,
ranas sentadas
brincando para escapar de ti
ahuyentadas por el susurro de tus huesos
y los demás que sufren como yo,
viven dentro de un recuerdo vagabundo
y llegan cuando sueño
y se quedan cuando despierto
y salgo a ver la calle
empapada del ayer, del sufrimiento del día anterior
y vuelvo a la cama
para pensar que los que sufren como yo,
ya no están
y yo
igual