domingo, 21 de febrero de 2010

espero, esperarte un poco más

No hay necesidad de que me des un beso, el olor de tus ojos en mi mirada
es como el de las buganvilias de mañana
y el roce de tus latidos en mí oído
son como el llanto de un tren de madrugada
que me lleva a la soledad de mi infancia
y a las añoranzas del día que pensé
conocerte

están las tardes igual que cuando te fuiste
y el sol, me pega tanto de caída
más que ni de subida
y me quema

no era necesaria la explicación
sino el gozarte con tu brazo sobre mi hombro
y tus palabras en mi cabeza
y sentarte a mi lado
y escucharte

pero te fuiste
con dirección del tren que descontinuarían esa tarde
y se quedo
junto al sol de caída,
jamás subirá

espero, esperarte un poco más de lo que la espera misma soporte aguardar
y te tomare de la mano
y escuchare tus brazos hablar
y veré a tus dedos secar tus ojos
y beberé de tus manos el color de la tarde que te fuiste
para ahogarme otra vez en ti

y tenerte, más de lo que se puede tener en 24 horas
para crecer al lado de tu árbol
y tú fruto
el fruto del fruto

crecer juntos,
es más gratificante cuando muere el fruto
y la tardanza de la semilla en llegar de nuevo al suelo

ahí, subiremos juntos
para dar de beber
a los amores perdidos, lejos, distantes de pasión
al subir el sol
y cuando baja

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